ebunbury
Escort conocí en Madrid: Carla
Valoración de la escort:
Implicación general:
Siempre me habían llamado mucho las fotos de Carla... sobre todo las que sale con sus calcetines y ropa interior rosa, me daba la sensación al ver esas fotos de que debía ser una niña traviesa... y efectivamente las fotos no mentían.

Finalmente pude conocerla, llegue puntual a la cita, allí estaba ella detrás de la puerta, la primera impresión al verla fue de ver a una niña que tenía pinta de no haber roto un plato en su vida, con sus gafitas, un vestido veraniego. Dos besos de presentación y la habitación, después de cruzar una pocas palabras llegaron los primeros besos, despacio, dulces, igual que su apariencia. Mientras el jacuzzi se iba llenando.

Con los besos llego el quitarle el vestido... se descubrió un cuerpo bonito, incluso más de lo que intuía con el puesto, un cuerpo joven, bonito... pero aun tenía la ropa interior puesta, le quite el sujetador y tras el, unos pechos preciosos, que daban ganas de besarlos, acariciarlos... el jacuzzi se llenaba, me ayudo a desvestirme y nos metimos en él.

Dentro del jacuzzi muchos besos, ya no eran dulces y tranquilos, eran apasionados, largos profundos... mientras nos enjabonamos mutuamente... con cara picará me dijo que si me sentaba en el borde del jacuzzi... a lo cual yo le dije que mejor me ponía de pie... así lo hice, allí estaba ella de rodillas en el jacuzzi y yo de pie, justo le quedaba mi miembro delante de su cara... no dudo un segundo, empezó con besos, lengüetazos, caricias.. para acabar con el su boca, un francés sin mano, variando ritmo... con momento de garganta profunda...

Salimos del jacuzzi, nos secamos un poco y nos fuimos a la cama... allí con ella echada decidí inspeccionar su cuerpo, de arriba abajo, recreándome en sus pechos.. para seguir bajando y acabar entre sus piernas, ella estaba mojada, empece a comerla y mientras mas le comía notaba como se movía cada vez más, sus manos me apretaban mi cabeza contra su sexo... un placer estar entre sus piernas... paramos me eche yo y me dio otra sesión de un francés muy rico, saboreando mi miembro como un helado... era el momento de pasar a otra cosa, me puso el preservativo y se subió encima mía, primero relajado para subir el ritmo, aquello ya no tenía momento de retorno, mientras yo le manoseaba el pecho, se tiro sobre el mío, y cogí yo las riendas desde debajo, verle la cara, el movimiento de su pecho... era toda una delicia, por lo que decidí no cambiar... otra vez ella cogía las riendas sin que yo ya pusiera resistencia a que mandase... ya no había retorno hasta que llego el momento del climax.

Tras el sexo un poco de chachara... vestirnos y un beso dulce de despedida...