anónimo
Escort conocí en Madrid: Laura
Valoración de la escort:
Implicación general:
Laura tres años más tarde.

-Fecha: En verano
-Agencia: Perlas de Blanca
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-Instalaciones: Piso cercano al Palacio de Deportes y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. No es ni mucho menos como el dúplex que tenía la agencia cerca de aquí o el chaletazo junto a la Ruber Internacional en Mirasierra. Es un lugar mucho más pequeño y antiguo pero vale para lo que se va a hacer allí. Lo importante es que está limpio.
-Nombre de la chica: Laura.
-Nacionalidad: Española.
-Edad: Entre 24 y 28
-Tarifa: Me quedé una hora con Laura por 150 €, tarifa especial de verano.
-Higiene: Muy buena con ducha conjunta y enjuague bucal disponible.
-Descripción de la chica: Laura mide de 1,65 a 1,70 metros de altura, pelo largo oscuro pero con abundantes mechas californianas. De cara es guapa,, tetas naturales de tamaño mediano que caben en una mano con pezones bien desarrollados ideales para meterlos en boca y jugar con ellos. Piernas con buenos muslos y la cadera un pelín ancha para mi gusto que contrasta con una cintura más bien estrecha. Las uñas de la mano están cuidadas y pintadas con el mismo color que la de los pies. Tiene una esclava en uno de los tobillos, de esas que son como de goma, no de metal (oro o plata) y me recibió muy ligeramente maquillada.
Poca gente habla en sus experiencias sobre algo que para mí me resulta muy erótico y es la forma del ombligo, y es que Laura lo tiene precioso de forma rasgada. Puede parecer una gilipollez y alguno incluso se reirá, pero ese tipo rasgado de ombligo me pone bastante.
En cuanto a su carácter es muy alegre y cercana. Parece una amiga de toda la vida con la que tienes derecho a roce.
-Nota del cuerpo: 8/10.
-Besos: Es de las chicas que más me ha besado y además lo hace muy bien. No paró en toda la cita y mete la lengua.
-Francés natural: Lo hace cojonudamente con y sin manos, profundo y salivado.
-Garganta profunda: Excelente. Tardaré tiempo en olvidar la imagen en el espejo viendo cómo se metía mi miembro enterita en su boca. Hasta las bolas.
-Griego: No ofrece este servicio. Una pena.
-Tatuajes: algunos por el cuerpo.
-Piercings: Uno en el ombligo que, al ser rasgado (más largo que ancho), le queda de maravilla.
-Implicación: Sobresaliente, 10/10.
-Lo mejor: Su francés natural, su garganta profunda y sus besos.
-Lo peor: La cadera es un pelín ancha para mi gusto.
-¿Repetir? Esta es mi 2ª vez con ella. Hace tres años me dejó muy buen sabor de boca y ya llevaba tiempo queriendo repetir.
-¿Recomendable? Sí.
-Nota global de la cita: 8,5/10.
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Me abrió Laura en persona. Se acordaba de mí cuando me vio a pesar de haber pasado tres años desde nuestro primer encuentro. Fuimos a la habitación donde estuvimos hablando un poco y nos besamos como ella sabe hacer a la vez que nos magreábamos a base de bien. Tras la ducha, y de vuelta a la habitación, prosiguió su recital de besos hasta que se arrodilló frente al espejo y me la empezó a mamar. Imborrable la imagen de mi miembro viéndolo desaparecer por completo en la boca de una hembra como Laura en reiteradas ocasiones.
Cuando nos tumbamos en la cama quise comerme su "caramelo" que tiene entre las piernas. Mientras me cebaba con su clítoris me dejó introducir hasta dos dedos en su sexo sin poner pegas. Uno de esos dedos "accidentalmente" se salió de la vagina y se metió en su ano y fue profundizando poco a poco hasta entrar entero. A los dos los fui dando más y más velocidad acompañados por buenos lametones en su sexo. Laura empezó a ponerse cachonda, lo disfrutaba, se retorcía, estuvo a punto de correrse pero no llegó al clímax por el canto de un duro, como se dice en mi tierra. Luego me confesaría que es muy complicado llevarla al orgasmo.
Follando es muy buena cabalgando. Estuvo mucho rato sin parar hasta que empezó a sudar. De costado disfruté mucho contemplando su figura mientras la bombeaba. También a cuatro nos gustó mucho a los dos. En esta posición estuvimos bastante tiempo, más de lo que yo esperaba porque iba bastante cargado. Me encantó una vez más el sonido típico de una jodienda, ese que se producía con el golpeo de mi cadera en sus nalgas. Una gozada.
Pero para acabar quise hacerlo en sus tetas. Se sentó en la cama, me la chupó un momento hasta que me encargué de acabar la operación con una copiosa corrida desde el pecho hasta la barbilla. Por suerte Laura, que tiene mucho oficio, se había precavido alzando la cabeza mirando hacia el techo. Gracias a eso se libró de un facial y yo de pagar un extra.